No es cuánto quieres cobrar por hora, sino qué ingreso anual necesitas, dividido por semanas efectivas y horas realmente productivas. Suma vacaciones, administración, prospección y aprendizaje. Ese número guía decisiones, no se vende. Úsalo para evaluar proyectos, no para cotizar. Publica tu cálculo aproximado y afinémoslo juntos con escenarios realistas y márgenes que absorban imprevistos sin drama.
Reserva bloques de trabajo profundo, administración, marketing y descanso. Sobrevender destruye márgenes y reputación. Un 70-80% de ocupación sostenida suele ser más rentable que el 110% heroico. Introduce semanas de amortiguación antes de cierres. ¿Cómo luce tu siguiente mes? Compártelo y te propongo ajustes para equilibrar ingreso, foco creativo y espacio para resolver emergencias sin incendios.
Incluye tiempo de preventa, reuniones, demos, preparación y seguimiento. Asigna una tasa a ese esfuerzo y súmalo al costo del proyecto. Define un margen objetivo mínimo y no cruces esa línea. Si el precio no llega, reduce alcance. Cuenta cuándo dijiste no y cómo eso abrió una oportunidad mejor; ese músculo protege tu negocio y tu energía.
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